Primeros salvamanteles de lino crudo
Los primeros encargos fueron salvamanteles individuales para cocinas de uso diario. Se eligió lino crudo sin teñir porque aguanta el lavado frecuente y muestra el grano de la fibra. La trama se cerró más de lo habitual para que la pieza no resbalara sobre superficies lacadas, y el borde se remató con nudo simple, sin fleco, para que no arrastrara al retirar los platos.